En la zona que suelo frecuentar para la pesca deportiva que es el bajo Uruguay la depredación está más extendida que nunca. La zona que va desde el Km. 0 ( Nueva Palmira ) hasta Gualeguaychú ( más de 100 Kms.) es un territorio libre para la pesca comercial con cualquier metodo, permitido o no, ya que no hay control de ningun tipo.
Los antiguos pescadores artesanales que no eran más de 15 que habitaban las orillas y se sometían a las reglamentaciones que aún existen respecto a la capacidad de las embarcaciones, el tamaño y disposición de redes, epocas de veda, etc. se han visto invadidos por habitantes de otras zonas, no costeras, con embarcaciones equipadas con ecosondas y navegadores satelitales que, una vez ubicado el cardúmen, lo rodean con enorme cantidades de redes de todo tipo y tamaño y proceden a provocar una espantada haciendo mucho ruido.
Los peces de cualquier especie y tamaño quedan atrapados en las redes las que son recogidas y “limpiadas” de especies menores para quedarse con sabalos, bogas, dorados, etc. que luego venden a los acopiadores que terminan haciendo el gran negocio como de costumbre. El Kg. de sabalo limpio lo pagan $ 1,20 en Capital Federal Supermercados COTO lo vende como oferta a $ 7,20 congelado y con tripas. La boga y dorado se pagan $ 3 y por acá se venden a $ 22.
Las cantidades extraidas se han multiplicado por 10. Actualmente en la zona cercana a Villa Paranacito hay que calcular cerca de 30.000 Kgs. por semana.
Los nuevos “pescadores” dicen tener “permiso” de las autoridades municipales para realizar la actividad, cosa que no me sorprendería despues de asistir durante tantos años al desinterés manifiesto de quienes están al frente del municipio por el medio ambiente, pero que parece no hacer mella en la continuidad en el poder del matrimonio que se alterna en la función.( Esta historia ya la conozco).
Estimo que todas las especies se ven afectadas ya que en este invierno he notado una sensible merma en la cantidad y tamaño del pejerrey que sube el Rio Uruguay buscando los remansos para desovar desde mediados de abril y que regresa a la desembocaduera en la segunda quincena de agosto.
También he notado que en las pescaderias hay un aumento en la oferta de pejerrey entero, despinado o fileteado lo que me hace sospechar que el negocio se sigue ampliando. Si continuan con esta clase de negocio lograran vaciar el rio por completo, y en muy poco tiempo.
Yo creo que Recursos Naturales de Entre Rios conoce el problema pero no sé si puede hacer algo. Nuestras esperanzas están puestas en las nuevas autoridades de Prefectura Nacional que este año las han renovado y creo que es gente muy honesta que viene de la zona de Concepcion del Uruguay, pero sin una orden expresa se ven muy limitados en su acción.
DANIEL OSVALDO GHEZZI
DNI 8.186.017








